15 noviembre 2012

"el cielo sobre Berlín" (las alas del deseo) Wim Wenders

       Llevaba tiempo en mi lista de espera de "películas por ver", no se dónde la escuché por primera vez pero después de haber tenido la suerte de poder vivir la ciudad (dos veces por el momento y en venideras ocasiones seguro que repito) me pareció cuanto menos sugerente el título. Hace poco una profesora que tengo como referente y de cuya capacidad nunca he dudado la recomendó en clase, y esta tarde me he decidido a verla. No tengo más que buenas palabras. Me ha encantado, cada historia me ha llegado al alma, y Berlín, Berlín siempre cala hondo, se te mete dentro y todo lo que vuelves a sentir cuando piensas en esa ciudad es añoranza (esas escenas de Postdamer Platz, la Biblioteca Nacional de Scharoun, callejuelas y graffitis...). No me enrollo más porque mis rincones de Berlín darían para hablar largo rato. Aquí mis "retales", esos pequeños extractos que me gusta sacar de aquellas películas, libros o canciones que me conmueven.

 [...] cómo puede ser que yo, que soy yo, antes de serlo no lo fuera y que algún día yo, que soy yo, deje de ser lo que soy [...]


[...] el fuego junto a los pastos, las patatas en las cenizas, la casa flotante en medio del lago, la cruz del sur, el lejano este, el alto norte, el salvaje oeste, el gran lago del sur, la isla de Tristán de cuba, el delta del Misissipi, Stromboli, las viejas casas de Charlot en Bork, Albert Camus, la luz del amanecer ... 

... las huellas en el suelo de las primeras gotas de lluvia, el sol, el pan y el vino, ..., brincar, las betas de las hojas, la hierba que mueve el viento, los colores de las piedras, ..., el mantel blanco al aire libre, el sueño de la casa en la casa, el prójimo durmiendo en la habitación de al lado, la tranquilidad de los domingos, el horizonte, la luz que entra en la habitación desde el jardín, al avión nocturno, ir en bicicleta sin manos, la bella desconocida, mi padre, mi madre, mi mujer, mi hijo [...]

[...] el mundo parece estar hundiéndose pero yo sigo narrando su historia como al principio, con la voz cantarina que me sostiene, salvado gracias a la narración del caos del presente y protegido para el futuro.

 Se acabó divagar como antes yendo adelante y atrás a través de los siglos, solo puedo pensar de un día al otro, mis héroes ya no son los soldados y el rey, sino las cosas de la paz, una tan buena como la otra. Las cebollas secas, igual de buenas que tronco de madera que atraviesa el barro, pero todavía nadie ha conseguido entonar una epopeya por la paz, ¿qué pasa pues con la paz que no consigue apasionar largamente y apenas se deja describir? ¿Debo rendirme ahora? si me rindo, la humanidad perderá su narrador, y si la humanidad pierde algún día su narrador habrá perdido también su infancia. [...]

[...]¿dónde están mis héroes, dónde están mis niños, dónde están los míos, los duros de mollera, los originales? [...]


[...] nombrame musa a mi, pobre e inmortal cantante, que abandonado por sus oyentes ha perdido la voz y que desde antaño el ángel de la poesía se ha convertido hoy en un organillero ignorado y con frecuencia objeto de las burlas ajenas instalado fuera del umbral de la tierra de nadie [...]


[...] solo las calles romanas nos llevan al infinito, solo las huellas más antiguas nos permiten progresar. ¿Dónde está el paso elevado?, también la llanura, también Berlín tiene sus propios pasos secretos, y solo allí empieza mi tierra, la tierra de la narración. ¿Porqué no ven todos ya desde la infancia los pasos, las puertas y grietas que hay en la tierra y en el cielo? si todos las vieran seguro que en nuestra historia no habría crímenes ni guerras [...]


[...] me voy a lanzar al río. Hay palabras de personas mayores que hoy empiezo a comprender. Ahora o nunca, un momento en el vado, pero no habrá más orillas, solo el vado mientras estemos dentro del río, hacia dentro, en el vado del tiempo, el vado de la muerte, debajo de nuestra atalaya de los no natos. Observar no es mirar hacia abajo, sino el nivel de los ojos, primero me voy a bañar, luego me afeitaré... [...]


[...] nombrame los hombres, las mujeres y los niños que me van a buscar, a mi el que les cuenta, el que les canta, el que les da el tono, porque me necesitan más que nada en este mundo [...]  


     Y cómo no añadir la poesía del director que se narra en fragmentos a lo largo de la película: "cuando el niño era niño" (en la película, la poesía traducida con mucho más sentido, pero no la escribí desde el principio y luego no he vuelto a encontrar todos los trozos en las dos horas de vídeo, así que dejo esta traducción que he encontrado en internet):


Cuando el niño era niño
caminaba con los brazos colgantes,
quería que el arroyo fuera río,
el río un torrente, y este charco el mar.

Cuando el niño era niño,

no sabía que era niño,
todo le parecía animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño,

no tenía opinión sobre nada,
no tenía ningún hábito,
frecuentemente se sentaba en cuclillas,
de pronto se echaba a correr,
tenía un remolino en el pelo,
y nunca posaba para tomarle una foto.

Cuando el niño era niño,

era el tiempo de estas preguntas
¿por qué yo soy yo y no soy tú?
¿por qué estoy aquí y por que no allá?
¿cuándo empezó el tiempo y dónde acaba el espacio?
¿es la vida bajo el sol tan solo un sueño?
es lo que veo y oigo y huelo
¿no es solo una ilusión del mundo ante mundo?
Dados los hechos de la maldad y de la gente.
¿existe realmente el mal?
¿cómo es posible que yo, que existo,
no haya sido antes de existir y que alguna vez yo, que existo,
ya no seré quien soy?

Cuando el niño era niño,

le costaba tragar las espinacas, los guisantes, el arroz con leche
y la coliflor al vapor,
y ahora come de todo, no solo por necesidad.

Cuando el niño era niño,

alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora lo hace comtinuamente.
Muchas personas, entonces, le parecían bellas
y ahora solo unas pocas, por pura suerte.

Había visualizado una clara imagen del Paraíso

y ahora, cuando mucho, lo adivina,
no podía pensar una nada
y hoy se estremece ante ella.

Cuando el niño era niño,

jugaba con entusiasmo,
y, ahora, tiene la misma excitación que entonces,
pero solo cuando se trata de su trabajo.

Cuando el niño era niño,

tenía suficiente con comer una manzana, ... y pan,
y aún hoy es así.

Cuando el niño era niño,

las moras le caían en la mano como sólo ellas lo hacen,
y aún hoy es así.
Las nueces frescas le hacían aspera la lengua,
y aún hoy es así.
Tenía, en cada cumbre,
el ansia de un monte mas alto todavía,
y en cada ciudad,
el ansia de una ciudad aun mejor,
y aún hoy es así,
Alcanzaba las cerezas en las ramas más altas de los árboles,
con una euforia que todavía hoy tiene,
era tímido ante los extraños,
y hoy lo sigue siendo.
Esperaba la primera nevada,
y hoy la sigue esperando.

Cuando el niño era niño,

tiró un bastón como lanza contra un árbol,
y éste aún sigue vibrando allí.

Y para quien quiera verla, dejo el link (en dos partes):




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